Blanco o negro, en mi país no hay medias tintas. Venezuela parece ser el prisma donde sedescompone la luz para reflejar un mundo de colores, mil posibilidades de partidos políticos: rojos, azules, blancos, amarillos, verdes, naranjas, etc., simulando una democracia en la superficie, mientras tenemos los pies metidos en un lodo espeso, sucio y traidor, un tremedal dictador. Aún cuando las opciones son innumerables para nuestras preferencias políticas, parece IMPONERSE una sola, que sobrepasa a la ley, hoy reducida a letras muertas en toneladas de papel. Venezuela no aparenta ser república, sino una monarquía; no hay presidente sino un rey caudillo que tiene todo el permiso de irrespetar toda ley judicial y moral. Nos han construido una cárcel del vidrio, donde podemos ver el horizonte de la libertad más no podemos avanzar a ella.
Sumidos en una lucha ambas partes del conflicto han olvido el por qué de su contienda, nos peleamos más por ser una mayoría y tener la razón que por amor a Venezuela. No podemos declararle nuestro amor a la patria, hiriendo a uno de sus hijos. Este país no es una clasificación, no somos etiquetables, no somos "ignorantes" unos y "apátridas" otros, las dos partes parecen ser ambas, y me disculpan el insulto. Somos ambos ignorantes al no saber que la paz no se conquista con guerra, que no podemos decir que amamos a un país mientras insultamos a un hermano de la misma tierra, y eso nos hace a todos unos apátridas. Traicionamos a Venezuela con odios y rencores, por cada insulto muere un poquito más.
No importa quien empezó esta absurda guerra, importa quien la termine, quien tenga el suficiente amor para no dar pie a un "tira y encoge" que francamente ya fastidia. Ninguno vamos a convencer al otro de brincar una "talanquera" de idiotez, porque ya esto no parece una discusión ideológica sino una involución en la cultura del venezolano.
Cada quien lucha por una libertad, unos decimos fuera Cuba, otros Estados Unidos pero nadie parece gritar VIVA VENEZUELA. Si mi amigo lector, todos olvidamos a Venezuela. La terquedad del pueblo me clasifica como opositor, mientras otros me llamaran parásito, yo me etiqueto como venezolana, mi norte es la libertad. Pero antes de conquistar la LIBERTAD, primero debemos abonar el terreno de la UNIÓN. Sin la unión no tendremos paz y seremos presa del odio ¿No es el odio una cárcel? Entonces nunca tendremos LIBERTAD.
