sábado, 16 de noviembre de 2013

¡Te amo Venezuela! ¡LIBERTAD!

Blanco o negro, en mi país no hay medias tintas. Venezuela parece ser el prisma donde se
descompone la luz para reflejar un mundo de colores, mil posibilidades de partidos políticos: rojos, azules, blancos, amarillos, verdes, naranjas, etc., simulando una democracia en la superficie, mientras tenemos los pies metidos en un lodo espeso, sucio y traidor, un tremedal dictador. Aún cuando las opciones son innumerables para nuestras preferencias políticas, parece IMPONERSE una sola, que sobrepasa a la ley, hoy reducida a letras muertas en toneladas de papel. Venezuela no aparenta ser república, sino una monarquía; no hay presidente sino un rey caudillo que tiene todo el permiso de irrespetar toda ley judicial y moral. Nos han construido una cárcel del vidrio, donde podemos ver el horizonte de la libertad más no podemos avanzar a ella.

Sumidos en una lucha ambas partes del conflicto han olvido el por qué de su contienda, nos peleamos más por ser una mayoría y tener la razón que por amor a Venezuela. No podemos declararle nuestro amor a la patria, hiriendo a uno de sus hijos. Este país no es una clasificación, no somos etiquetables, no somos "ignorantes" unos y "apátridas" otros, las dos partes parecen ser ambas, y me disculpan el insulto. Somos ambos ignorantes al no saber que la paz no se conquista con guerra, que no podemos decir que amamos a un país mientras insultamos a un hermano de la misma tierra, y eso nos hace a todos unos apátridas. Traicionamos a Venezuela con odios y rencores, por cada insulto muere un poquito más.

No importa quien empezó esta absurda guerra, importa quien la termine, quien tenga el suficiente amor para no dar pie a un "tira y encoge" que francamente ya fastidia. Ninguno vamos a convencer al otro de brincar una "talanquera" de idiotez, porque ya esto no parece una discusión ideológica sino una involución en la cultura del venezolano. 

Cada quien lucha por una libertad, unos decimos fuera Cuba, otros Estados Unidos pero nadie parece gritar VIVA VENEZUELA. Si mi amigo lector, todos olvidamos a Venezuela. La terquedad del pueblo me clasifica como opositor, mientras otros me llamaran parásito, yo me etiqueto como venezolana, mi norte es la libertad. Pero antes de conquistar la LIBERTAD, primero debemos abonar el terreno de la UNIÓN. Sin la unión no tendremos paz y seremos presa del odio ¿No es el odio una cárcel? Entonces nunca tendremos LIBERTAD. 

jueves, 14 de noviembre de 2013

Cristianismo en tiempo de guerra

   No quiero hacer de estas lineas una clase de religión pero se me ha hecho imposible dejar de plantearme todo lo que a continuación escribo en tiempos tan atribulados. Para nadie es un secreto que soy católica, y mucho menos para mi pues estoy muy contenta y orgullosa de serlo. Como mujer católica y venezolana me sorprende cada día más lo alejados de Dios que nos encontramos. Debo confesar que desearía que todos compartieran mi fervor religioso, pero respeto a todas las personas que defieren a mi pensar. Solo Dios sabe que hay dentro de mi, mis pecados y mis faltas y sabe que "amar al prójimo como Jesús nos ha amado" se me ha hecho tan difícil en la realidad que hoy nos aqueja. ¿Cómo puedo amar a alguien que me maldice por no ser chavista? ¿Como amar a alguien que me llama gusano, apátrida, majunche, burgués, etc.? ¿Cómo amar a quien se burla de mi? ¿Cómo amar al que me odia? ¿Será todo esto es una prueba de fe? Para todo cristiano, no solo nosotros los católicos, esto es un mandamiento y el perdón es la forma de reencontrarse con el amor de Jesús. Veo con tanto horror como nos insultamos -de lado y lado- y nos guardamos tanto rencor. También confieso que algunas veces he sido presa de esa rabia, ya no se cuantas veces he escrito en el twitter cualquier locura, y al segundo después lo borro porque debo practicar lo que predico.

   Duele tanto ver como el odio se ha sembrado en esta tierra. Y duele más ver como este a minado hasta la educación de mis hermanos, he visto ambas partes del conflicto insultándose, maldiciéndose y hasta amenazándose. Si somos lo que decimos, entonces el venezolano es un ser bien mal educado, mal hablado y sin valor ni respeto. Bien dijo Jesús "Lo que sale de la boca del corazón proviene y eso contamina al hombre" (Mt 15:18), entonces dejémonos de contaminar. Hace poco escribí un comentario en una foto en facebook, un señor de la otra tolda política salio a la defensa de sus ideales utilizando un lenguaje que francamente no es apto para una dama, o tal vez cualquier ser humano sin importar su genero. Le copie ese pedacito de la Biblia y me dijo que era ateo, le respondí: "incluso si no cree es excelente consejo", el señor en cuestión cambio por completo su actitud y diatriba, me dijo que era bueno discutir con alguien sin necesidad de caerse a piña. No digo que no sea difícil, mi carácter es explosivo y todo esto me ha hecho dominarlo un poquito, de hecho bastante. No digo que siempre salga con flores, a veces también cometo estas faltas, pero me siento orgullosa cuando justo al momento en que abro la boca para insultar, recapacito y he ganado mucho más. 


   No se si es falta de espiritualidad o ignorancia -creo que la segunda es producto de la primera- pero en algo debemos cambiar, las injusticias no se pelean con venganza sino con justicia y razón. Se que la razón puede explotar en mil pedazos cuando nos roban, nos insultan y nos reprimen pero debe haber otra manera, no se cual pero la debe haber. 


   Muchos hablan de que puede haber una explosión social, otros de salidas democráticas, otros de militares en desacuerdo, la verdad que la salida a este conflicto no la se, ni me voy a sentar a esperarla. Tengo 14 años sentada en una computadora, prediciendo la salida de un gobierno que ha puesto en guerra a hermanos. Mi sabiduría jamás igualará a la del Dios de los Cielos, así que no puedo adivinar lo que pueda ser Su Santa Voluntad, pero se que soy yo la que debo conservar, cuidar y proteger la libertad que me dio Él desde mi concepción. Si bien "a Dios lo que es de Dios, y al Cesar lo que es del Cesar" hoy tenemos un arroz con mango donde Dios también hace parte de la política, porque la realidad de un pueblo sumido en injusticias, violencia y desunión lo hace participe, y no será su primera vez después de todo Él ha ayudado en innumerable batallas y ungido a sus defensores, ejemplo: Santa Juana de Arco. Lo cierto es que no solo hay que ir abonando el camino para la libertad, sino también para la unión.


   Concluyo pidiéndole a todos: cristianos-católicos, cristianos-evangélicos, judíos, etc., eleven sus oraciones para que Dios se instale de nuevo en esta patria y el corazón de cada venezolano, que no quede uno vacío. Y aquellos que no profesan ninguna fe, les pido entonces que la razón sea quien se instale en su mente, que yo secretamente y sin su permiso estaré orando por su conversión. 

¡Dios Bendiga a Venezuela!


lunes, 11 de noviembre de 2013

SOS: Venezuela perdió la DIGNIDAD

Con tremenda decepción he visto venezolanos perder su dignidad, he visto como nuestro gentilicio quedó hecho pedazos por una nevera. Muchos dicen que fue la necesidad, otros una guerra contra la especulación y otros decimos que fue la perdida de valores en Venezuela. Más allá de las ideologías políticas y nuestras peleas, siempre hubo un común denominador entre todos, nuestro amor por la patria. Cada fracción luchó como se lo dictaba su conciencia y la creencia en su proyecto político, tal vez hiriendo a la patria con peleas sin sentidos porque el amor al prójimo nunca puede verse desplazado por cualquier otro motivo, pero el pasado fin de semana caímos en un limbo donde jamás pensé que nos encontraríamos. El saqueo realizado a diferentes tiendas no es más que el resultado del declive de la cultura, las costumbre y los valores del venezolano. Pero fui ciega e ingenua al pensar que no llegaríamos a esto, Venezuela simplemente se convirtió en un mal divorcio. Como toda pareja que se pierde el respeto -como lo perdimos unos con los otros- fue escalando la violencia y está misma nos hizo olvidar quienes somos. Aquel que fuimos una vez parece nunca volver, me refiero a ese hombre trabajador que se levantaba de la nada, que con esfuerzo hacía riquezas, que con ambición sana superaba los obstáculos, que objetivos altos se convertía en la inspiración de varios. Hoy, no somos más que oportunistas, buscando riqueza fácil, olvidando que el valor del dinero no se lo dan los ceros a la derecha, sino el trabajo con que nos lo ganamos. 

Triste es ver como una persona cambia su dignidad por una lavadora, como por defenderse de un "especulador" se vuelve un monstruo peor que el pretende vencer. La ley quedo a un lado, y la justicia parece ya no ser ciega sino cuadraplejica. No creo que sea el resultado de 14 años de gobierno, sino es algo que viene de mucho más atrás. En algo nos equivocamos hace mucho más tiempo, porque el respeto que tenían nuestros padres por nuestros abuelos se perdió en esa generación, nunca paso a nuestras manos. No culpo a la política como causa, pero si es hoy un factor influyente a las actividades "extracurriculares" del venezolano, que tiene el empeño de convertirse en malandro. La humildad no tiene nada que ver, conozco personas que trabajan y se "parten el lomo" por ganarse honradamente su dinero, existen otras muchas que han surgido, trabajando han pasado el umbral de los sectores sociales y de la pobreza han llegado a la clase media. 

Algo se debe hacer para cambiar está nueva Venezuela, no solo cambiamos neveras por el futuro de nuestros hijos, sino que le estamos heredando un país sin valores. Sea cual sea, tu ideología política debemos rescatar la educación y las buenas costumbres. Somos un país en ruina, somos pobre de espíritu.