jueves, 14 de noviembre de 2013

Cristianismo en tiempo de guerra

   No quiero hacer de estas lineas una clase de religión pero se me ha hecho imposible dejar de plantearme todo lo que a continuación escribo en tiempos tan atribulados. Para nadie es un secreto que soy católica, y mucho menos para mi pues estoy muy contenta y orgullosa de serlo. Como mujer católica y venezolana me sorprende cada día más lo alejados de Dios que nos encontramos. Debo confesar que desearía que todos compartieran mi fervor religioso, pero respeto a todas las personas que defieren a mi pensar. Solo Dios sabe que hay dentro de mi, mis pecados y mis faltas y sabe que "amar al prójimo como Jesús nos ha amado" se me ha hecho tan difícil en la realidad que hoy nos aqueja. ¿Cómo puedo amar a alguien que me maldice por no ser chavista? ¿Como amar a alguien que me llama gusano, apátrida, majunche, burgués, etc.? ¿Cómo amar a quien se burla de mi? ¿Cómo amar al que me odia? ¿Será todo esto es una prueba de fe? Para todo cristiano, no solo nosotros los católicos, esto es un mandamiento y el perdón es la forma de reencontrarse con el amor de Jesús. Veo con tanto horror como nos insultamos -de lado y lado- y nos guardamos tanto rencor. También confieso que algunas veces he sido presa de esa rabia, ya no se cuantas veces he escrito en el twitter cualquier locura, y al segundo después lo borro porque debo practicar lo que predico.

   Duele tanto ver como el odio se ha sembrado en esta tierra. Y duele más ver como este a minado hasta la educación de mis hermanos, he visto ambas partes del conflicto insultándose, maldiciéndose y hasta amenazándose. Si somos lo que decimos, entonces el venezolano es un ser bien mal educado, mal hablado y sin valor ni respeto. Bien dijo Jesús "Lo que sale de la boca del corazón proviene y eso contamina al hombre" (Mt 15:18), entonces dejémonos de contaminar. Hace poco escribí un comentario en una foto en facebook, un señor de la otra tolda política salio a la defensa de sus ideales utilizando un lenguaje que francamente no es apto para una dama, o tal vez cualquier ser humano sin importar su genero. Le copie ese pedacito de la Biblia y me dijo que era ateo, le respondí: "incluso si no cree es excelente consejo", el señor en cuestión cambio por completo su actitud y diatriba, me dijo que era bueno discutir con alguien sin necesidad de caerse a piña. No digo que no sea difícil, mi carácter es explosivo y todo esto me ha hecho dominarlo un poquito, de hecho bastante. No digo que siempre salga con flores, a veces también cometo estas faltas, pero me siento orgullosa cuando justo al momento en que abro la boca para insultar, recapacito y he ganado mucho más. 


   No se si es falta de espiritualidad o ignorancia -creo que la segunda es producto de la primera- pero en algo debemos cambiar, las injusticias no se pelean con venganza sino con justicia y razón. Se que la razón puede explotar en mil pedazos cuando nos roban, nos insultan y nos reprimen pero debe haber otra manera, no se cual pero la debe haber. 


   Muchos hablan de que puede haber una explosión social, otros de salidas democráticas, otros de militares en desacuerdo, la verdad que la salida a este conflicto no la se, ni me voy a sentar a esperarla. Tengo 14 años sentada en una computadora, prediciendo la salida de un gobierno que ha puesto en guerra a hermanos. Mi sabiduría jamás igualará a la del Dios de los Cielos, así que no puedo adivinar lo que pueda ser Su Santa Voluntad, pero se que soy yo la que debo conservar, cuidar y proteger la libertad que me dio Él desde mi concepción. Si bien "a Dios lo que es de Dios, y al Cesar lo que es del Cesar" hoy tenemos un arroz con mango donde Dios también hace parte de la política, porque la realidad de un pueblo sumido en injusticias, violencia y desunión lo hace participe, y no será su primera vez después de todo Él ha ayudado en innumerable batallas y ungido a sus defensores, ejemplo: Santa Juana de Arco. Lo cierto es que no solo hay que ir abonando el camino para la libertad, sino también para la unión.


   Concluyo pidiéndole a todos: cristianos-católicos, cristianos-evangélicos, judíos, etc., eleven sus oraciones para que Dios se instale de nuevo en esta patria y el corazón de cada venezolano, que no quede uno vacío. Y aquellos que no profesan ninguna fe, les pido entonces que la razón sea quien se instale en su mente, que yo secretamente y sin su permiso estaré orando por su conversión. 

¡Dios Bendiga a Venezuela!


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